Ciudadanía, Sociedad Civil y Movimientos Sociales
La historia de la noción de sociedad civil hunde sus raíces en la antigua democracia de la p o l i s griega.
Desarrollándose a través del tiempo hasta llegar a la emergencia de las teorías del contrato social y el ulterior desarrollo de su versión propiamente moderna. No obstante, a pesar de este enorme bagaje
histórico, desde la perspectiva de este trabajo, la sociedad civil será considerada sólo
en cuanto construcción histórica
que responde a la articulación m o d e r n a de la sociedad y, en particular, en cuanto al
debate que la conecta con la aparición
y desarrollo de los llamados "nuevos movimientos sociales". En la
filosofía política antigua, la sociedad civil es una categoría que denota el espacio de las asociaciones de iguales en el cual
se establecen los estándares de justicia que regulan las interacciones sociales. M á s adelante los autores modernos entenderán esta esfera social indisolublemente vinculada al individualismo
y los valores de libertad, igualdad, autonomía
individual, pluralismo y universalismo. En este punto, conviene recordar que,
desde la perspectiva moderna, existirían
tres esferas sociales cuyos principios básicos
de integración explican sus lógicas diferentes: a
) el mercado, espacio de interacciones económicas;
b) el Estado, espacio de regulación política y cuyo principio de relación
con los individuos particulares se alcanza mediante la ciudadanía; y c ) la sociedad civil, esfera regida por un principio de
solidaridad basado, no como en el caso de la ciudadanía en términos de derechos, sino a partir de las asociaciones voluntarias
de los individuos libres.
No obstante, dado que la posibilidad de asociacionismo libre y
autónomo está
garantizada en los regímenes políticos
modernos por los derechos civiles y políticos,
que son derechos ciudadanos, podemos decir que existe un vínculo entre las nociones de ciudadanía
y sociedad civil. Visto así, los derechos de ciudadanía
constituyen el terreno en que se anclan y se desarrollan las solidaridades
sociales que constituyen el principio integrativo de la sociedad civil. Más aún,
que la sociedad civil resulta de la lucha ciudadana que crea nuevas identidades
colectivas y nuevos espacios de acción
social.
Debido a que esta noción se construye a
través de un proceso de inclusión-exclusión, implica tangencial o directamente un ideal de igualdad y
universalidad no exento de tensiones y conflictos, entre los cuales destaca el
he- cho de que la cultura moderna se fundamenta en valores universales, pero
estos valores se codifican como derechos individuales (ciudadanos). En su
condición de universalidad, la ciudadanía
es el criterio que unifica a los individuos particulares en su relación con el Estado y proporciona un criterio de homogeneidad que
permite ignorar las desigualdades (económicas,
cultura- les, religiosas, de género) que persisten
entre los individuos. Constituye, por tanto, una identidad que dimana de la práctica y el ejercicio activo de derechos y, en este sentido,
trasciende las propiedades étnicas, lingüísticas o culturales específicas.
Democracia y Cultura Política
Toda sociedad construye una forma de
representarse al mundo y de explicarse los distintos fenómenos tanto naturales como aquéllos
en los que interviene el hombre. La cultura es el conjunto de símbolos, normas, creencias, ideales, costumbres, mitos y rituales
que se transmite de generación en generación, otorgando identidad a los miembros de una comunidad y que
orienta, guía y da significado a sus distintos quehaceres sociales. La cultura
da consistencia a una sociedad en la medida en que en ella se hallan
condensadas herencias, imágenes compartidas y experiencias colectivas que dan a la población su sentido de pertenencia, pues es a través de ella que se reconoce a sí misma en lo que le es propio. La política
es el ámbito de la sociedad relativo a la organización del poder. Es el espacio donde se adoptan las decisiones que
tienen proyección social, es decir, donde se define cómo
se distribuyen los bienes de una sociedad, o sea, que le toca a cada quién, cómo y cuándo. Los
valores, concepciones y actitudes que se orientan hacia el ámbito específicamente
político, es decir, el conjunto de elementos que configuran la
percepción subjetiva que tiene una población
respecto del poder, se denomina cultura política.
La noción
de cultura política es tan antigua como la reflexión
misma sobre la vida política de una comunidad. Para referirse a lo que hoy llamamos
cultura política, se ha hablado de personalidad, temperamento, costumbres, carácter nacional o conciencia colectiva, abarcando siempre las
dimensiones subjetivas de los fenómenos sociales y
políticos. Dicho de otra manera, desde los orígenes de la civilización occidental ha
existido una preocupación por comprender de qué forma la población organiza y procesa sus creencias, imágenes
y percepciones sobre su entorno político y de qué manera éstas influyen tanto en la construcción
de las instituciones y organizaciones políticas
de una sociedad como en el mantenimiento de las mismas y los procesos de
cambio.
La cultura política
de una nación es la distribución particular de
patrones de orientación sicológica
hacia un conjunto específico de objetos sociales los propiamente políticos entre los miembros de dicha nación.
Es el sistema político internalizado en creencias, concepciones, sentimientos y
evaluaciones por una población, o por la mayoría de ella. En última instancia, el referente central de la cultura política es el conjunto de relaciones de dominación y de sujeción, esto es, las relaciones de poder y de autoridad que son los
ejes alrededor de los cuales se estructura la vida política. Es el imaginario colectivo construido en torno a los asuntos
del poder, la influencia, la autoridad, y su contraparte, la sujeción, el sometimiento, la obediencia y, por supuesto, la resistencia
y la rebelión. Así, la pregunta sobre la cultura política
pretende indagar cómo percibe una población el universo de
relaciones que tienen que ver con el ejercicio del mandato y la obediencia, y cómo las asume, qué
tipo de actitudes, reacciones y expectativas provoca,
y de qué
manera éstas tienen un
impacto sobre el universo político.
Ese código
subjetivo que con forma la cultura política
abarca desde las creencias, convicciones y concepciones sobre la situación de la vida política hasta los valores relativos a los fines deseables de la
misma, y las inclinaciones y actitudes hacia el sistema político, o alguno de sus actores, procesos o fenómenos políticos específicos.
El término cultura política ha pasado a
formar parte del lenguaje cotidiano en las sociedades contemporáneas. En la prensa, en los medios electrónicos
de comunicación y hasta en conversaciones informales, con frecuencia se hace
referencia a la cultura política para explicar las actitudes, reacciones o incluso el
comportamiento en general de una población.
Cuando no se encuentran elementos que puedan explicar diferencias entre
sociedades, suele recurrirse a la noción
de cultura política. Empero, la frecuencia con que se utiliza el término y lo familiarizada que está la opinión pública con él
no implica que se comprenda cabalmente su significado. En la medida en que un
concepto que pretende ser una herramienta de conocimiento, es decir, que
persigue designar y aprehender con precisión
algún fenómeno de la realidad, se va utilizando cada vez más y en forma más amplia, va adquiriendo implicaciones y sufriendo ajustes, de
suerte que no es raro que al popularizarse su empleo vaya diluyéndose su significado original, perdiendo sustancia y,
eventualmente, capacidad explicativa.
Hallazgo
CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA
La democracia es más
que una forma de gobierno, es una forma del ejercicio de poder en busca de
gestionar la conflictividad existente en una sociedad, y es, en consecuencia,
una forma de vida que supone la aprehensión de múltiples valores que
se inscriben en nuestra vida cotidiana, y que le otorgan sentido y valor. La
vida sin dignidad, sin libertad, sin salud, sin educación ni seguridad es una vida sufrida, es una vida que nos aleja de
la humanidad, que nos vuelve objetos y no seres humanos. La democracia es la
posibilidad, el medio para lograr una vida digna, pues no hay democracia sin
sujetos libres, sin sujetos sanos, sin sujetos informados y con capacidad para
informarse, es decir la democracia supone un conjunto de seres humanos dignos,
en condición de generar un espacio público
de debate para entenderse y para gestionar los conflictos que les rodean. El
generar este espacio público entre iguales es un trabajo delicado, que se realiza con
cuidado, por ello la Democracia es una obra de arte, que se perfecciona día a día y que es el resultado de un trabajo colectivo.
La democracia no es algo acabado, es más, se encuentra en constante transformación y mejoramiento, por ello la cualidad de la democracia es su
posibilidad de reinventarse constantemente. La democracia, como sistema de
gobierno, como forma de vida, es la única que al ser
criticada se fortalece cada vez más, pues lo que se
busca en cada crítica, en cada comentario es más
democracia, más maneras de entender y vivir la democracia.
Democracia es más
que vivir los derechos humanos, su complementariedad es sólo un comienzo, es sólo un inicio, pues
a medida que una sociedad empieza a vivir en democracia empieza a ser crítica con sus derechos, y de la misma manera que la democracia, los
derechos humanos se reinventan en nuevas formas , se transforman y se mejoran,
pues los derechos humanos en democracia se vitalizan cada vez más y se transforman en conquistas sociales. Revalorizar la
democracia, revalorizar los procesos de construcción
ciudadana supone tener presente una historia de la lucha por ella, recordando
la huella que permite hoy en día vivir la democracia
y recordar cómo se luchó
por ella en tiempos duros de dictadura y de opresión, de tiempos duros de no participación
política porque una parte de la población
no gozaba de este status, de tiempos duros en la conquista de esta forma de
vida denominada democracia. El Defensor del Pueblo no sólo está llamado a proteger los derechos humanos, sino a permitir el
contexto de su posibilidad, de su vivencia, es decir está también llamado a defender la democracia, la vida en Democracia y los
distintos procesos de construcción ciudadana, por
complejos que sean. El Defensor del Pueblo estará siempre del lado de estas luchas, de esta revalorización, pues su compromiso no es a favor de un Gobierno sino a favor de
la población.
TIC
Elaboró (alumna[o]): _Axel García Ortiz ________________________
Fecha de elaboración: 26-marzo-2015__________________
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Ciudadanía, Democracia, derechos civiles,
derechos políticos, derechos
sociales, derechos humanos, obligaciones ciudadanas, sociedad civil, sociedad
política,
organizaciones de la sociedad civil y organización social.
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Referencia
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http://www.fusda.org/Revista16/Revista16-LASORGANIZACIONESDELASOCIEDADCIVIL.pdf
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Referencia
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http://www.ife.org.mx/documentos/DECEYEC/los_eslabones_de_la_democracia.htm
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