lunes, 30 de marzo de 2015

Axel G.

Ciudadanía, Sociedad Civil y Movimientos Sociales


La historia de la noción de sociedad civil hunde sus raíces en la antigua democracia de la p o l i s griega.

Desarrollándose a través del tiempo hasta llegar a la emergencia de las teorías del contrato social y el ulterior desarrollo de su versión propiamente moderna. No obstante, a pesar de este enorme bagaje histórico, desde la perspectiva de este trabajo, la sociedad civil será considerada sólo en cuanto construcción histórica que responde a la articulación m o d e r n a de la sociedad y, en particular, en cuanto al debate que la conecta con la aparición y desarrollo de los llamados "nuevos movimientos sociales". En la filosofía política antigua, la sociedad civil es una categoría que denota el espacio de las asociaciones de iguales en el cual se establecen los estándares de justicia que regulan las interacciones sociales. M á s adelante los autores modernos entenderán esta esfera social indisolublemente vinculada al individualismo y los valores de libertad, igualdad, autonomía individual, pluralismo y universalismo. En este punto, conviene recordar que, desde la perspectiva moderna, existirían tres esferas sociales cuyos principios básicos de integración explican sus lógicas diferentes: a ) el mercado, espacio de interacciones económicas; b) el Estado, espacio de regulación política y cuyo principio de relación con los individuos particulares se alcanza mediante la ciudadanía; y c ) la sociedad civil, esfera regida por un principio de solidaridad basado, no como en el caso de la ciudadanía en términos de derechos, sino a partir de las asociaciones voluntarias de los individuos libres.

No obstante, dado que la posibilidad de asociacionismo libre y autónomo está garantizada en los regímenes políticos modernos por los derechos civiles y políticos, que son derechos ciudadanos, podemos decir que existe un vínculo entre las nociones de ciudadanía y sociedad civil. Visto así, los derechos de ciudadanía constituyen el terreno en que se anclan y se desarrollan las solidaridades sociales que constituyen el principio integrativo de la sociedad civil. Más aún, que la sociedad civil resulta de la lucha ciudadana que crea nuevas identidades colectivas y nuevos espacios de acción social.
Debido a que esta noción se construye a través de un proceso de inclusión-exclusión, implica tangencial o directamente un ideal de igualdad y universalidad no exento de tensiones y conflictos, entre los cuales destaca el he- cho de que la cultura moderna se fundamenta en valores universales, pero estos valores se codifican como derechos individuales (ciudadanos). En su condición de universalidad, la ciudadanía es el criterio que unifica a los individuos particulares en su relación con el Estado y proporciona un criterio de homogeneidad que permite ignorar las desigualdades (económicas, cultura- les, religiosas, de género) que persisten entre los individuos. Constituye, por tanto, una identidad que dimana de la práctica y el ejercicio activo de derechos y, en este sentido, trasciende las propiedades étnicas, lingüísticas o culturales específicas.

Democracia y Cultura Política


Toda sociedad construye una forma de representarse al mundo y de explicarse los distintos fenómenos tanto naturales como aquéllos en los que interviene el hombre. La cultura es el conjunto de símbolos, normas, creencias, ideales, costumbres, mitos y rituales que se transmite de generación en generación, otorgando identidad a los miembros de una comunidad y que orienta, guía y da significado a sus distintos quehaceres sociales. La cultura da consistencia a una sociedad en la medida en que en ella se hallan condensadas herencias, imágenes compartidas y experiencias colectivas que dan a la población su sentido de pertenencia, pues es a través de ella que se reconoce a sí misma en lo que le es propio. La política es el ámbito de la sociedad relativo a la organización del poder. Es el espacio donde se adoptan las decisiones que tienen proyección social, es decir, donde se define cómo se distribuyen los bienes de una sociedad, o sea, que le toca a cada quién, cómo y cuándo. Los valores, concepciones y actitudes que se orientan hacia el ámbito específicamente político, es decir, el conjunto de elementos que configuran la percepción subjetiva que tiene una población respecto del poder, se denomina cultura política.

La noción de cultura política es tan antigua como la reflexión misma sobre la vida política de una comunidad. Para referirse a lo que hoy llamamos cultura política, se ha hablado de personalidad, temperamento, costumbres, carácter nacional o conciencia colectiva, abarcando siempre las dimensiones subjetivas de los fenómenos sociales y políticos. Dicho de otra manera, desde los orígenes de la civilización occidental ha existido una preocupación por comprender de qué forma la población organiza y procesa sus creencias, imágenes y percepciones sobre su entorno político y de qué manera éstas influyen tanto en la construcción de las instituciones y organizaciones políticas de una sociedad como en el mantenimiento de las mismas y los procesos de cambio.

La cultura política de una nación es la distribución particular de patrones de orientación sicológica hacia un conjunto específico de objetos sociales los propiamente políticos entre los miembros de dicha nación. Es el sistema político internalizado en creencias, concepciones, sentimientos y evaluaciones por una población, o por la mayoría de ella. En última instancia, el referente central de la cultura política es el conjunto de relaciones de dominación y de sujeción, esto es, las relaciones de poder y de autoridad que son los ejes alrededor de los cuales se estructura la vida política. Es el imaginario colectivo construido en torno a los asuntos del poder, la influencia, la autoridad, y su contraparte, la sujeción, el sometimiento, la obediencia y, por supuesto, la resistencia y la rebelión. Así, la pregunta sobre la cultura política pretende indagar cómo percibe una población el universo de relaciones que tienen que ver con el ejercicio del mandato y la obediencia, y cómo las asume, qué tipo de actitudes, reacciones y expectativas provoca, y de qué manera éstas tienen un impacto sobre el universo político.

Ese código subjetivo que con forma la cultura política abarca desde las creencias, convicciones y concepciones sobre la situación de la vida política hasta los valores relativos a los fines deseables de la misma, y las inclinaciones y actitudes hacia el sistema político, o alguno de sus actores, procesos o fenómenos políticos específicos. El término cultura política ha pasado a formar parte del lenguaje cotidiano en las sociedades contemporáneas. En la prensa, en los medios electrónicos de comunicación y hasta en conversaciones informales, con frecuencia se hace referencia a la cultura política para explicar las actitudes, reacciones o incluso el comportamiento en general de una población. Cuando no se encuentran elementos que puedan explicar diferencias entre sociedades, suele recurrirse a la noción de cultura política. Empero, la frecuencia con que se utiliza el término y lo familiarizada que está la opinión pública con él no implica que se comprenda cabalmente su significado. En la medida en que un concepto que pretende ser una herramienta de conocimiento, es decir, que persigue designar y aprehender con precisión algún fenómeno de la realidad, se va utilizando cada vez más y en forma más amplia, va adquiriendo implicaciones y sufriendo ajustes, de suerte que no es raro que al popularizarse su empleo vaya diluyéndose su significado original, perdiendo sustancia y, eventualmente, capacidad explicativa.

 
Hallazgo

CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA

La democracia es más que una forma de gobierno, es una forma del ejercicio de poder en busca de gestionar la conflictividad existente en una sociedad, y es, en consecuencia, una forma de vida que supone la aprehensión de múltiples valores que se inscriben en nuestra vida cotidiana, y que le otorgan sentido y valor. La vida sin dignidad, sin libertad, sin salud, sin educación ni seguridad es una vida sufrida, es una vida que nos aleja de la humanidad, que nos vuelve objetos y no seres humanos. La democracia es la posibilidad, el medio para lograr una vida digna, pues no hay democracia sin sujetos libres, sin sujetos sanos, sin sujetos informados y con capacidad para informarse, es decir la democracia supone un conjunto de seres humanos dignos, en condición de generar un espacio público de debate para entenderse y para gestionar los conflictos que les rodean. El generar este espacio público entre iguales es un trabajo delicado, que se realiza con cuidado, por ello la Democracia es una obra de arte, que se perfecciona día a día y que es el resultado de un trabajo colectivo.
La democracia no es algo acabado, es más, se encuentra en constante transformación y mejoramiento, por ello la cualidad de la democracia es su posibilidad de reinventarse constantemente. La democracia, como sistema de gobierno, como forma de vida, es la única que al ser criticada se fortalece cada vez más, pues lo que se busca en cada crítica, en cada comentario es más democracia, más maneras de entender y vivir la democracia.

Democracia es más que vivir los derechos humanos, su complementariedad es sólo un comienzo, es sólo un inicio, pues a medida que una sociedad empieza a vivir en democracia empieza a ser crítica con sus derechos, y de la misma manera que la democracia, los derechos humanos se reinventan en nuevas formas , se transforman y se mejoran, pues los derechos humanos en democracia se vitalizan cada vez más y se transforman en conquistas sociales. Revalorizar la democracia, revalorizar los procesos de construcción ciudadana supone tener presente una historia de la lucha por ella, recordando la huella que permite hoy en día vivir la democracia y recordar cómo se luchó por ella en tiempos duros de dictadura y de opresión, de tiempos duros de no participación política porque una parte de la población no gozaba de este status, de tiempos duros en la conquista de esta forma de vida denominada democracia. El Defensor del Pueblo no sólo está llamado a proteger los derechos humanos, sino a permitir el contexto de su posibilidad, de su vivencia, es decir está también llamado a defender la democracia, la vida en Democracia y los distintos procesos de construcción ciudadana, por complejos que sean. El Defensor del Pueblo estará siempre del lado de estas luchas, de esta revalorización, pues su compromiso no es a favor de un Gobierno sino a favor de la población.

TIC


Elaboró (alumna[o]): _Axel García Ortiz ________________________

Fecha de elaboración: 26-marzo-2015__________________



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Ciudadanía, Democracia, derechos civiles, derechos políticos, derechos sociales, derechos humanos, obligaciones ciudadanas, sociedad civil, sociedad política, organizaciones de la sociedad civil y organización social.

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Referencia
http://www.fusda.org/Revista16/Revista16-LASORGANIZACIONESDELASOCIEDADCIVIL.pdf
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http://www.ife.org.mx/documentos/DECEYEC/los_eslabones_de_la_democracia.htm
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